Qué es el downside risk y cómo se calcula

Qué es Downside Risk

En Fondosindexados.net tratamos de dar información de interés relevante al mundo de la inversión y del ahorro. Todo el contenido aquí expuesto es puramente informativo y en ningún caso es una recomendación.

Vamos a ver qué es el downside risk, también denominado riesgo a la baja, para qué se utiliza, cuál es su procedimiento para poder calcularlo y los tres métodos más utilizados para ello como son la semidesviación clásica, el Value at risk (VaR) y el SFRatio.

Qué es el downside risk

El downside risk, cuyo término en español es conocido como riesgo a la baja, lo que permite a los inversores es poder estimar la pérdida que puede tener que soportar un fondo de inversión teniendo en cuenta la incidencia que tendría el peor escenario posible en los mercados.  

Es decir, es una estimación aproximada de la pérdida potencial que podría tener que sufrir una cartera de inversión si nos ponemos en el peor escenario posible del mercado.

En realidad no es el único ratio que nos permite calcular dicha estimación, hay también otros como por ejemplo el valor en riesgo (VaR) y el ratio Safety First de Roy.

Es un tema interesante puesto que igual que hay inversiones cuyo riesgo negativo (pérdidas) no tiene límites, otras sí tienen limitado ese riesgo de pérdidas en el peor contexto posible.

Te pongo dos ejemplos muy claros al respecto:

* La inversión consistente en comprar acciones presenta un riesgo de pérdidas limitada, puesto que si el precio de la acción cae al máximo, en el peor de los casos el inversor perderá la totalidad del dinero invertido, pero no más, de ahí que el riesgo máximo esté limitado al dinero invertido.

Es decir, si un inversor compra acciones de una compañía a un precio x y con el paso del tiempo las cosas no van bien y el precio de cotización de esas acciones empieza a caer sin remisión y alcanza el 100% de caída, ya no puede caer bajar, ese es su tope, su máximo de caída, de ahí que en el peor de los casos el inversor habría perdido todo el dinero que haya destinado a esa inversión + las comisiones pertinentes que le cobre el broker por la compra y por la venta de las acciones.

* Pero si un inversor que se pone corto (bajista) con acciones sí que asume un riesgo ilimitado, ya que el precio de cotización de la acción puede subir todo lo que quiera, no hay límite alguno.

Es decir, si un inversor cree que el precio de las acciones de una compañía va a caer y se pone corto en esas acciones, si la cosa le sale mal y la cotización de las acciones empieza a subir, pierde dinero. El problema es que el precio de cualquier activo del mercado puede subir infinitamente, una acción que cotice a 10 euros puede subir sin límite con el paso del tiempo, puede subir a 100, a 1.000 a lo que quiera.

Es por ello que en este caso el riesgo de pérdida potencial que asume un inversor que se pone corto (bajista) no presenta límite alguno, por lo que si no corta las pérdidas cerrando la posición, las pérdidas económicas que tendrá que hacer frente son ilimitadas y peligrosas en el peor de los casos posible.

Evidentemente, para ponerse corto estamos hablando del uso de derivados financieros, siendo los principales los futuros, los cfds y las opciones, y todo lo comentado no se refiere únicamente a la inversión en acciones, sino a índices bursátiles, divisas, materias primas, bonos, criptomonedas, etc.

¿Solución? Pues sencilla y doble, tanto si el inversor está operando al alza o bien está operando a la baja:

Stop de protección: siempre hay que colocar un stop de pérdidas, de esta manera somos nosotros los que estamos limitando el máximo de dinero que asumiremos si la cosa va mal, y no el mercado.

Diversificación: pese al uso de stops de pérdidas, también es importante disponer de una correcta diversificación, tanto por sectores como activos y áreas geográficas, de esta manera logramos minimizar en parte el riesgo a la hora de invertir en renta variable.

Cómo calcular el downside risk

A la hora de proceder al cálculo del downside risk existen varios métodos para ello. Te comento los tres principales:

Semidesviación clásica

este método lleva entre nosotros 70 años y se utiliza para estimar cuánto podría el rendimiento potencial de una inversión acercarse a la rentabilidad media y en cuánto la superaría (sería positivo) o bien en cuánto lo haría negativamente.

Nos brinda la oportunidad de localizar las situaciones más desfavorables y a partir de ahí poder elaborar indicadores de riesgo.

Las rentabilidades que son inferiores al valor esperado las consideramos negativas, mientras que las rentabilidades superiores al valor esperado las consideramos positivas para la cartera.

Es por ello que la semidesviación clásica nos sirve para calcular aproximadamente cuánto podría caer el rendimiento de nuestra inversión.

  • Su expresión matemática para calcularla es:

Hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • sσ: semidesviación clásica
  • l: la rentabilidad mínima esperada
  • n: el nº de observaciones

Value at risk (VaR)

Este ratio nos permite saber cuál es la mayor pérdida posible que una cartera de inversión ha de soportar durante x tiempo teniendo en cuenta un nivel de probabilidad que se llama intervalo de confianza.

Por tanto, este ratio VaR sirve para calcular o estimar la exposición al riesgo de mercado en base a una serie de técnicas estadísticas convencionales y nos brinda la oportunidad de calcular la pérdida que se podría tener que soportar en condiciones normales de mercado en un intervalo de tiempo concreto y con un determinado nivel de probabilidad o de confianza.

Por ejemplo, si una cartera de inversión tiene un VaR de 15 millones de euros con un nivel de confianza del 90%, significa que únicamente hay una probabilidad entre diez, en condiciones normales de mercado, de que en un día la cartera experimente una pérdida mayor de 15 millones de euros.

Ratio SFRatio

Estima un rendimiento mínimo requerido para un nivel de riesgo determinado, con lo que ofrece a los inversores la posibilidad de poder comparar diversas cartera en función de la probabilidad de que los rendimientos caigan por debajo del umbral de rendimiento mínimo deseado.

Lo ideal para un inversor es que este ratio cuánto más elevado sea, mejor.

Su cálculo se realiza  restando el rendimiento mínimo deseado del rendimiento esperado y dividiendo ese resultado por la desviación estándar de los rendimientos de la cartera.

Su expresión matemática es la siguiente:

SFRatio

Hay que tener en cuenta lo siguiente:

  •  r: rendimiento esperado
  • σ: desviación clásica
  • l: rendimiento mínimo exigido

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